Noticias

Playas de Foz

Las mejores playas de Foz y la provincia de Lugo

La costa de la provincia de Lugo es lo que se conoce como la Mariña lucense, poco más de 60 kilómetros llenos de sorpresas prestas a ser descubiertas por el viajero astuto. Desde Ribadeo hasta la ría de Viveiro, coincidiendo con el terreno en el que el Cantábrico baña Galicia, el mar suele estar a mejor temperatura que el Atlántico, aunque, seamos realistas, los días de sol y calor que invitan al baño no abundan tanto como sería de desear. Si así fuese, el verde no sería tan lacerante y la explotación del litoral por parte del turismo masivo lo habría degradado de manera considerable. Así que agradezcamos el clima, que nos da paisaje, marisco y buen comer, y recorramos el territorio comprendido entre Asturias y Estaca de Bares en busca de sus mejores playas. Con buen o mal tiempo, todas merecen una visita.

As Catedrais (Ribadeo)

¿Queda alguien que no la conozca? Su popularidad amenaza con hacerla morir de éxito, desde que en los últimos años ha tenido que instalarse hasta un turno de visitas debido a la afluencia masiva de turistas durante los meses de verano. Fuera de las aglomeraciones típicas de nuestros tiempos, sigue siendo un arenal en el que con la marea baja las formaciones rocosas se convierten en espectaculares arcos góticos o bóvedas barrocas. Antes de cogerle manía por su presencia en todos los rankings, conviene recorrerla en una jornada tranquila.

Playa Arealonga (Vicedo)

A un paso del pueblo de Vicedo y junto a la desembocadura del Sor (y sus tres puentes), esta es una playa amplia y protegida, perfecta para dar largos paseos, recrearse en el espléndido paisaje, acercarse a los pinares para descansar del sol e incluso para contemplar a las mariscadoras en acción.

Os Castros (Ribadeo)

Añeja a la playa de As Catedrais, es perfecta para disfrutar del mar sin las multitudes que recorren su famosa vecina. Sus rocas no tienen formas tan caprichosas, pero también cuenta con sus cuevas y sus escondrijos recónditos.

Playa Xilloi (O Vicedo)

Dunas, juncos, acantilados, arena finísima y vistas al puerto de Bares para una tranquila playa de esas que se convierten en las favoritas de todo el que las visita.

Playa Arealonga (Nois, Foz)

Los clichés de “marco incomparable” y “localización única” se hacen realidad aquí. Playa de casi un kilómetro limitada por un castro celta en un extremo, el de Fazouro y un acantilado, el de Mosteiro, en la otra. Nadie puede acusar a los habitantes de Galicia del comienzo de nuestra era de no tener talento para la ubicación.

A Rapadoira (Foz)

La playa del centro de Foz mantiene un óptimo equilibrio entre playa urbana (facilidad de accesos, paseo marítimo, disponible aunque no se tenga coche, multitud de restaurantes y cafeterías) y la limpieza y pureza de las aguas que tienen las típicas playas más salvajes de la zona. Además, como en la de Esteiro, un espigón provoca que se forma una piscina natural en la que el agua cubre muy poco. Si está demasiado concurrida, se puede probar en la casi contigua playa de Llas, unida por un corto paseo y mucho menos populosa.

As Cubelas (Cervo)

En una especie de pequeño istmo, esta playa doble partida en dos por una carretera aúna vistas a viejas construcciones del pasado industrial y cercanía al pueblo.

Esteiro (Ribadeo)

Virgen, rodeada de campos verdísimos y de abruptos roquedales, es una playa única porque con la marea baja se forma una especie de laguna/piscina/estuario idónea para el baño de los niños (y de los que teman al oleaje y a no hacer pie).

Playa de Covas (Viveiro)

Otra playa urbana si uno se ha cansado de arenales silenciosos en los que hay largas extensiones vacías para colocar la toalla. Se encuentra en lo más profundo de la ría de Viveiro y por ello es una playa con menor oleaje que las que dan a mar abierto. Su paseo marítimo y jardines no impiden la existencia de un complejo de dunas en sus aledaños.

Playa de Xuncos (Cangas, Foz)

Muy cercana a lo que entendemos por perfección. Completamente salvaje, guarecida entre acantilados, tan pequeña que cuando sube la marea se vuelve diminuta y, lo mejor, como no va demasiada gente en ocasiones se puede experimentar la insólita experiencia milagrosa de estar completamente solo en la playa. ¿Es esto el verdadero lujo? Pues sí.

Lóngara y Fontela-Balea (Barreiros)

La zona de Benquerencia debería ser una de las favoritas del visitante, y estas playas contiguas, largas, ventosas y con oleaje, puntos ineludibles para surfistas y practicantes de deportes de viento. La arena está salpicada de rocas y el tráfico de la carretera y la civilización, sobre el acantilado, parecen muy lejanos cuando se está en su orilla.

Playa Pampillosa (Fazouro, Foz)

En esta playa se encuentra la desembocadura del río Ouro, que no se llama así por casualidad sino porque transportaba en su curso de ese metal (hace, eso sí, unos cuantos siglos). Las vistas del puente, el río y los prados la convierten en una de las más reconocibles.

Playa San Román/Areagrande

Preciosa playa en la que hay sitio para el recuerdo de los naufragios en forma de cruz-monumento. Protegida por los sempiternos acantilados, con grandes formaciones rocosas y bastante agreste, resulta salvaje y hermosa.

Playa Portonovo (Viveiro)

A unos ocho kilómetros del núcleo urbano de Viveiro encontramos esta cala tranquila, pedregosa y poco frecuentada debido a que el acceso no es de los más cómodos. Placidez garantizada.

Os Alemáns en Cangas, Foz

También conocida como Area Brava, pertenece a esa zona entre Foz y Burela en las que las playas, como la de Xuncos, Arealonga o Pampillosa, son un recordatorio de que todavía se puede encontrar costa casi intacta, naturaleza en estado puro y lugares, en resumen, tan bonitos que conmueven hasta la lágrima.

 

Fuente: Traveler.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *